miércoles, 25 de febrero de 2009

Lo imprescindible de los libros


Hablar de las ventajas del libro contra la tec-
nología es caer en terreno poco fértil, ya que
sirven para diferentes cosas y tienen diferentes
usos, los libros no compiten ni con la televisión
ni con las computadoras. La literatura, de entre
todas las artes es la que menos infraestructura
necesita para ser llevada a cabo; es complicado
que un músico monte una ópera con sus pro-
pios recursos o que un cineasta haga una pelí-
cula sin apoyos económicos. Cada vez es más
difícil costear las artes; las orquestas necesitan
subsidios, igual que el cine y el teatro y muy
pocas veces son autosustentables, la literatura
puede ser sustentada por el mismo artista en la
mayoría de sus procesos.

Sin embargo, hoy se presentan muchos
retos para los libros y la lectura, como lograr
democratizar el acceso a los libros ha sido un
reto que se tomó desde el sexenio pasado y
aunque las bibliotecas de aulas y el Sistema
Nacional de Bibliotecas han dado frutos, no se
ha logrado revertir la cantidad de libros leídos
por persona al año ni el analfabetismo funcio-
nal que hay en nuestro país. El primer paso,
defnitivamente, es hacer accesibles los libros
a todos los mexicanos y, aunque se ha avan-
zado bastante en materia de bibliotecas y le-
gislación, el verdadero reto es educativo y no
sólo de las escuelas sino de la casa; leer es
un vicio que como todos los vicios requiere un
proceso para convertirse en adicción.

Los países que más han avanzado en la déca-
da pasada son los que invirtieron en educación y
en la economía del conocimiento, la nueva forma
de medir el avance y desarrollo de los países, re-
fejada en cada país de acuerdo con la cantidad
de patentes y derechos de autor. El gran reto de
México es formar generaciones con sed de cono-
cimiento y la forma más comprobada para adqui-
rir conocimientos es a través de los libros.

Poco tiempo y muchos libros

En la actualidad la velocidad de vida hace que
leer se vuelva un lujo comparado con la cantidad de
actividades que se tengan que desempeñar. En las
grandes metrópolis como la ciudad de México en-
contrar tiempo para leer casi siempre es más cos-
toso que el precio del libro. Entre la ofcina, la escue-
la, la casa y el transporte es muy difícil hacerse de
tiempo de lectura; tampoco los espacios favorecen
mucho y por otro lado la gente que estaría natural-
mente más inclinada a leer en sus horas libres es
aquella que no hace nada más que leer y escribir en
su trabajo y con algo de razón lo último que piensan
hacer para descansar es seguir leyendo.


Hoy en día tenemos más libros que tiempo para
leerlos, tenemos grandes bibliotecas que tal vez
nunca leeremos, pero como diría José Gaos “toda
biblioteca personal es un proyecto de lectura”.

Aun así la cantidad de publicaciones cada
vez es mayor, también cada vez es más fácil
publicar un libro. La persona que dijo que pron-
to se acabarían los libros seguramente no sabía
que en el mundo se publica uno cada medio
segundo y en realidad resulta un negocio bas-
tante fructífero para muchas editoriales. Parece
que la globalización en cuanto a los libros no
quiere decir que todo el mundo va a leer el mis-
mo libro; quiere decir que cualquier persona
puede publicar un libro sin importar el tema o el
tamaño del mercado al que va dirigido.

Hay muy pocos libros que leen muchos y
muchos libros que leen pocos, de hecho para
elegir el catálogo de una librería fuera de los co-
nocidos Best Sellers el librero juega una espe-
cie de adivinación para saber qué libros van a
querer comprar. Hoy los profesionistas quieren
escribir un libro y en realidad cualquiera tiene la
posibilidad de hacerlo, en las estadísticas de la
Unesco puede verse que el aumento de libros
publicados es paralelo al aumento de títulos
universitarios entregados, pero la pregunta es
quién lee esos libros y lo más obvio es que na-
die, porque se hacen para regalarse y regalar
un libro es regalar la obligación de leerlo y muy
pocos la cumplen, de hecho es muy fácil en-
contrar libros dedicados totalmente nuevos en
las librerías de usado… En realidad no es fácil
tener tiempo para leer. En el eterno dilema de
tener tiempo contra tener bienes casi siempre
se eligen los bienes y podemos atesorar verda-
deras joyas de la literatura o de la historia pero
no contar con el tiempo necesario para leerlas.

Frase para Reflexionar

Uno de los factores por los cuales las
personas no se interesan en leer es
porque el sistema educativo ha hecho
ver la lectura como una obligación
y no como una posible recreación o
simple sed de conocimiento.

Lectura para el Desarrollo


Hoy en día se vive una rivalidad falsa entre los
medios de comunicación electrónicos como la
televisión y el internet y los medios impresos;
desde hace años se oyen declaraciones afr-
mando que un día ya no habrá libros y todo se
hará por computadora y, a pesar de eso, se dice
con frecuencia que la industria editorial no ha
sido afectada por el avance de la tecnología; al
contrario, cada día se encuentran más libros y
cada día es más fácil publicar.

Para llegar a los libros
Muchas veces olvidamos que comunicar es el
fn del libro, pero hay que tomar en cuenta que no
todas las comunicaciones tienen que ser mediáti-
cas e inmediatas, las hay a largo plazo y con fnes
distintos a informar la actualidad. Prácticamente
todo el conocimiento se transmite a través de
libros, desde las mismas humanidades dedica-
das al estudio de libros hasta las ciencias como
la computación o la electrónica que irónicamente
se aprenden también a través de libros.

Los libros están presentes y son necesarios
en el sistema educativo, de tal forma que no se
puede imaginar la educación sin ellos; de he-
cho, el maestro, las herramientas tecnológicas
y cualquier apoyo didáctico sirven para acelerar
el entendimiento de los libros y acercarnos al
conocimiento. Por medio de un libro aprende-
mos la historia de nuestro país (incluyendo la
interpretación del autor), hacemos presentes a
los ausentes, encontramos diferentes instantes
en el ahora y hasta podemos enterarnos de que
Sócrates no creía en los libros.

Uno de los factores por los cuales las perso-
nas no se interesan en leer es porque el siste-
ma educativo ha hecho ver la lectura como una
obligación y no como una posible recreación o
simple sed de conocimiento. Para buscar un
libro por gusto o por curiosidad se tiene que
inculcar el amor a la lectura; se tiene que ver
natural la lectura tanto en la escuela como en la
casa; tiene que haber espacios aptos para leer 27
y libros accesibles en todos lados. Así se forma
el hábito de la lectura.

Hay muchas formas de llegar a los libros; pero
tal parece que en la actualidad de nuestro país la
lectura sólo existe en y alrededor de la escuela.
El analfabetismo en México está prácticamen-
te superado, pero cuando se trata de considerar
el analfabetismo funcional, la brecha sigue siendo
enorme. A pesar de que los mexicanos saben leer
y escribir, son muy pocos quienes lo hacen; la com-
prensión de lectura es bajísimo, especialmente si
consideramos los resultados del informe PISA de la
OCDE; además, la cantidad de lectura no alcanza ni
los tres libros al año por persona, lo que se traduce
en que muy pocas personas compran y leen mu-
chos libros y muchas personas no leen nada.

No parece ser tan escandaloso, por otra
parte, el hecho de que un gran porcentaje de
la población con escolaridad básica inconclusa
no sepa leer y manifestar sus ideas de manera
escrita, como el hecho de que individuos que
alcanzaron a cursar la educación superior no
tengan interés en hacerlo. Esto indica que el
sistema educativo está fallando en algún punto,
debido a su incapacidad de formar a los jóvenes
en la constante búsqueda del conocimiento.