miércoles, 25 de febrero de 2009

Lectura para el Desarrollo


Hoy en día se vive una rivalidad falsa entre los
medios de comunicación electrónicos como la
televisión y el internet y los medios impresos;
desde hace años se oyen declaraciones afr-
mando que un día ya no habrá libros y todo se
hará por computadora y, a pesar de eso, se dice
con frecuencia que la industria editorial no ha
sido afectada por el avance de la tecnología; al
contrario, cada día se encuentran más libros y
cada día es más fácil publicar.

Para llegar a los libros
Muchas veces olvidamos que comunicar es el
fn del libro, pero hay que tomar en cuenta que no
todas las comunicaciones tienen que ser mediáti-
cas e inmediatas, las hay a largo plazo y con fnes
distintos a informar la actualidad. Prácticamente
todo el conocimiento se transmite a través de
libros, desde las mismas humanidades dedica-
das al estudio de libros hasta las ciencias como
la computación o la electrónica que irónicamente
se aprenden también a través de libros.

Los libros están presentes y son necesarios
en el sistema educativo, de tal forma que no se
puede imaginar la educación sin ellos; de he-
cho, el maestro, las herramientas tecnológicas
y cualquier apoyo didáctico sirven para acelerar
el entendimiento de los libros y acercarnos al
conocimiento. Por medio de un libro aprende-
mos la historia de nuestro país (incluyendo la
interpretación del autor), hacemos presentes a
los ausentes, encontramos diferentes instantes
en el ahora y hasta podemos enterarnos de que
Sócrates no creía en los libros.

Uno de los factores por los cuales las perso-
nas no se interesan en leer es porque el siste-
ma educativo ha hecho ver la lectura como una
obligación y no como una posible recreación o
simple sed de conocimiento. Para buscar un
libro por gusto o por curiosidad se tiene que
inculcar el amor a la lectura; se tiene que ver
natural la lectura tanto en la escuela como en la
casa; tiene que haber espacios aptos para leer 27
y libros accesibles en todos lados. Así se forma
el hábito de la lectura.

Hay muchas formas de llegar a los libros; pero
tal parece que en la actualidad de nuestro país la
lectura sólo existe en y alrededor de la escuela.
El analfabetismo en México está prácticamen-
te superado, pero cuando se trata de considerar
el analfabetismo funcional, la brecha sigue siendo
enorme. A pesar de que los mexicanos saben leer
y escribir, son muy pocos quienes lo hacen; la com-
prensión de lectura es bajísimo, especialmente si
consideramos los resultados del informe PISA de la
OCDE; además, la cantidad de lectura no alcanza ni
los tres libros al año por persona, lo que se traduce
en que muy pocas personas compran y leen mu-
chos libros y muchas personas no leen nada.

No parece ser tan escandaloso, por otra
parte, el hecho de que un gran porcentaje de
la población con escolaridad básica inconclusa
no sepa leer y manifestar sus ideas de manera
escrita, como el hecho de que individuos que
alcanzaron a cursar la educación superior no
tengan interés en hacerlo. Esto indica que el
sistema educativo está fallando en algún punto,
debido a su incapacidad de formar a los jóvenes
en la constante búsqueda del conocimiento.

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