
Hablar de las ventajas del libro contra la tec-
nología es caer en terreno poco fértil, ya que
sirven para diferentes cosas y tienen diferentes
usos, los libros no compiten ni con la televisión
ni con las computadoras. La literatura, de entre
todas las artes es la que menos infraestructura
necesita para ser llevada a cabo; es complicado
que un músico monte una ópera con sus pro-
pios recursos o que un cineasta haga una pelí-
cula sin apoyos económicos. Cada vez es más
difícil costear las artes; las orquestas necesitan
subsidios, igual que el cine y el teatro y muy
pocas veces son autosustentables, la literatura
puede ser sustentada por el mismo artista en la
mayoría de sus procesos.
Sin embargo, hoy se presentan muchos
retos para los libros y la lectura, como lograr
democratizar el acceso a los libros ha sido un
reto que se tomó desde el sexenio pasado y
aunque las bibliotecas de aulas y el Sistema
Nacional de Bibliotecas han dado frutos, no se
ha logrado revertir la cantidad de libros leídos
por persona al año ni el analfabetismo funcio-
nal que hay en nuestro país. El primer paso,
defnitivamente, es hacer accesibles los libros
a todos los mexicanos y, aunque se ha avan-
zado bastante en materia de bibliotecas y le-
gislación, el verdadero reto es educativo y no
sólo de las escuelas sino de la casa; leer es
un vicio que como todos los vicios requiere un
proceso para convertirse en adicción.
Los países que más han avanzado en la déca-
da pasada son los que invirtieron en educación y
en la economía del conocimiento, la nueva forma
de medir el avance y desarrollo de los países, re-
fejada en cada país de acuerdo con la cantidad
de patentes y derechos de autor. El gran reto de
México es formar generaciones con sed de cono-
cimiento y la forma más comprobada para adqui-
rir conocimientos es a través de los libros.
nología es caer en terreno poco fértil, ya que
sirven para diferentes cosas y tienen diferentes
usos, los libros no compiten ni con la televisión
ni con las computadoras. La literatura, de entre
todas las artes es la que menos infraestructura
necesita para ser llevada a cabo; es complicado
que un músico monte una ópera con sus pro-
pios recursos o que un cineasta haga una pelí-
cula sin apoyos económicos. Cada vez es más
difícil costear las artes; las orquestas necesitan
subsidios, igual que el cine y el teatro y muy
pocas veces son autosustentables, la literatura
puede ser sustentada por el mismo artista en la
mayoría de sus procesos.
Sin embargo, hoy se presentan muchos
retos para los libros y la lectura, como lograr
democratizar el acceso a los libros ha sido un
reto que se tomó desde el sexenio pasado y
aunque las bibliotecas de aulas y el Sistema
Nacional de Bibliotecas han dado frutos, no se
ha logrado revertir la cantidad de libros leídos
por persona al año ni el analfabetismo funcio-
nal que hay en nuestro país. El primer paso,
defnitivamente, es hacer accesibles los libros
a todos los mexicanos y, aunque se ha avan-
zado bastante en materia de bibliotecas y le-
gislación, el verdadero reto es educativo y no
sólo de las escuelas sino de la casa; leer es
un vicio que como todos los vicios requiere un
proceso para convertirse en adicción.
Los países que más han avanzado en la déca-
da pasada son los que invirtieron en educación y
en la economía del conocimiento, la nueva forma
de medir el avance y desarrollo de los países, re-
fejada en cada país de acuerdo con la cantidad
de patentes y derechos de autor. El gran reto de
México es formar generaciones con sed de cono-
cimiento y la forma más comprobada para adqui-
rir conocimientos es a través de los libros.
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